Los Toros de Guisando ( El Tiemblo )
El recinto tapiado en el que desde hace siglos rumian su destino estos cuatro magníficos torazos ibéricos se conoce cono Venta Tablada o Venta Juradera, ya que fue aquí mismo, en una antigua venta, donde un juramento del Rey Enrique IV confirmaría a su hermana Isabel, más tarde la Católica, como legítima heredera del trono de Castilla y León.
Además de este hecho histórico, poco se sabe de estos toros. Se atribuyen a Vetones o a Carpetanos, los pueblos hispanos que recalaban por estas tierras antes de la llegada de los romanos. Nadie sabe qué papel cumplieron o el motivo de su emplazamiento en rigurosa formación. Hay incluso que dice que no son toros, sino verracos, tal vez por simple confusión, pero es evidente que tienen una planta más vacuna que porcina. Pero importa poco. Puede que marcarán la frontera entre Vetones y Carpetanos o, más tarde, entre las provincias romanas de la Luisitania y la Cartaginense. También es posible que se levantaran como deidades zoomórficas especializadas en la protección de los ganados en la protección de los ganados. El caso es que son tan bellos como antiguos; altivo uno, humillado el otro, descabezado el tercero y con los lomos grabados el cuarto. Encerrados en su redil, de cara a la carretera. Y a Gredos. Están además, donde les corresponde, en plena Cañada Real Leonesa Occidental. La red de cañadas reales se remonta a la Edad Media, si bien utilizó buena parte de los caminos que ya existían anteriormente, muchos de ellos abiertos por los romanos. De hecho, hay indicios de que pasara por aquí una calzada romana, como ocurre en el tramo que cruza Gredos de la Cañada Real Leonesa Occidental.
No hay sitio mejor para dar por concluido el itinerario que discurre por el Valle del Alberche. Sólo una curiosidad, en el centro de enfrente se divisan las ruinas del Convento de Guisando, al que no se puede llegar sino a través de una pista que cruza la fresneda adehesada de una finca particular.
A media ladera del Cerro de Guisando se abre la Boca Covachón de San Patricio. Los más optimistas aseguran que este antro tenebroso se prolonga, Gredos adelante, hasta Portugal. El resto se conformó con que llegue sólo hasta la Laguna Grande de Gredos.
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