Santuario de la Virgen de Chilla (Candeleda)
La estrecha carretera discurre por una preciosa ladera cubierta de robles donde aparece de vez en cuando alguna tierra de labor dedicada al cultivo de olivos e higueras. Desde alguna curva se divisa, en el fondo del valle, el Pantano de Rosarito.
Tras 7 Km se llega al Santuario de la Virgen de Chilla, patrona de Candeleda, enclavado en un pollete del cerro de San Juan, desde el que se denomina el barranco de Arroyo Remolinos. No confundir esta vaguada con la Garganta de Chilla, situada más al oeste. Junto al Santuario hay un precioso caserón rústico, vivienda del Santero, en el que además de recuerdos religiosos venden queso de cabra fresco y los populares tasajos. Los tasajos son tiras de carne de cabra adobada y seca, dura de mascar pero muy sabrosa. Comida típica de pastores, esta especie de cecina resiste bien el paso del tiempo y el trajín de las largas caminatas.
En cuanto al Santuario en sí, fue levantado a finales del siglo XVII, sobre otro edificio anterior del siglo XV, y sirve de escenario para varias fiestas populares.
El último domingo de mayo se celebra la Fiesta Anual de la Cofradía de los Caballeros de Nuestra Señora de Chilla, con romería y posterior merendola campestre, mientras que la fiesta grande estará repartida entre el segundo y el tercer domingo de Septiembre.
No conviene marcharse sin reparar en los fresnos centenarios que crecen junto a la ermita, acompañados de respetables nogales y castaños.
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