Cinco Lagunas
Llegados a Navalperal, atravesamos el pueblo por su estrecha calle principal. Una bonita fuente en la plazuela. Acabado el casco urbano continuamos un poquito más, hasta el puente sobre el Río Tormes.
Iniciamos el recorrido por la pista que, a la derecha y en sentido ascendente, sirve de prolongación al puente. Rápidamente se llega a una majada, desde donde iniciamos un leve descenso que nos lleva a cruzar la garganta por el Puente de las Ranas. Se continúa a la izquierda subiendo suavemente por la pista, con una fuente a la derecha, que poco después abandonamos en una curva, para seguir de frente por estrecho sendero entre robles. Aquí la panorámica de la "v" de la Garganta del Pinar, destacando el pico del Cervunal al fondo, es reconfortante.
En breve se cruza un puente que salva las aguas de la Garganta del Pinar, que ya siempre nos acompañarán a nuestra derecha. A unos treinta minutos de marcha llegamos a una bifurcación del camino. Unas tablillas nos indican a la izquierda a la Laguna Grande y a la derecha a Cinco Lagunas ( 4 horas).
Comenzamos a ascender al lado de un robledal apretado en los márgenes del río, que desaparecerá a medida que el sendero avanza y se endurece, hasta llegar a una zona plana y muy larga que se extiende hasta el Chozo de la Barranca. Desde el principio del rellano, en el otro lado del cauce, se ven numerosas piedras varadas, alineadas y encaramadas en la ladera, que formaron parte de la morrena lateral del inmenso glaciar que hubo aquí en otro tiempo.
Continuamos, y en los prados aparecen unos muros de piedra que el sendero atraviesa por la mitad. El camino original bordea las vallas por la izquierda, cosa que es recomendable hacer, al menos si necesitamos agua. Pasados los prados el camino se enreda entre piornos y brezales, siempre cerca del cauce de la garganta, hasta alcanzar el Chozo de La Barranca, que está en buen estado. Por detrás del chozo el sendero remonta zizagueante un corto y duro repecho, y se aleja momentáneamente del cauce que encajonado, oculta a la vista los preciosos abedules de sus márgenes. Un respiro, y ya una constante y laberíntica subida entre brezos y lanchares hasta la Laguna Majalaescoba (1.830m), que los últimos abedules, al lado de una pequeña cascada, nos anuncian. La laguna, rodeada de pastizal, es de poca profundidad y aguas claras.
De nuevo en camino, remontamos una zona de lanchares en la que hay que ir pendientes de los hitos. Salvados los lanchares se llegan a un sitio plano. Estamos en el inicio de la Hoya de las Berzas. A partir de aquí variamos el rumbo, pues hay que desviarse a la izquierda para superar por su parte más baja el paredón que sustenta y separa El Circo de Cinco Lagunas, de la mencionada Hoya de las Berzas. La subida, algo dura, nos ha de llevar al desagüe de las Cinco Lagunas, concretamente a la Laguna Bajera. Todavía tardaremos otra media hora en recorrer todo el Circo. La Laguna Bajera y la de Brincalobitos están casi juntas y en el mismo plano. Un poco más arriba encontramos la Laguna Mediana. Tras una pequeña subidita llegamos a la Laguna de La Galana, y remontando un último repecho alcanzamos, la mayor y más espectacular de todas, la Cimera.
El chorro de agua que se descuelga hacia la laguna Cimera, y que proviene de la lagunilla del Gutre, es ideal para darse un refrescón y llenar la cantimplora. Paraje singular y soledad en el espeso silencio retumban, a veces, los fuertes graznidos de los córvidos.
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